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Pero
además, y para que no crean que esto es un "error" de
la Caffarel, aquí está lo publicado hoy, 14 de abril, en
"El País" en el mismo sentido:
Interior
investiga si son de ETA cartas de extorsión llegadas tras el alto
el fuego
La
patronal navarra revela la existencia de las misivas, de las que
Confebask no tiene constancia
El
Ministerio del Interior investiga la existencia, origen y fecha de
dos supuestas remesas de cartas de ETA, una reclamando el impuesto
revolucionario a empresarios y la otra invitando a industriales
"afines" a colaborar con la causa. La existencia de las
misivas, recibidas tras el alto el fuego, fue revelada por el
presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José
Manuel Ayesa, a El Diario de Navarra. Sin embargo, Interior sólo
tiene constancia de la llegada de cartas "amistosas", en
las que ETA "invita" al sostenimiento económico de la
banda.
La
existencia de al menos tres cartas recibidas por empresarios
navarros fue constatada ayer por los servicios antiterroristas. Las
misivas, de cuatro párrafos, arrancan con la frase "agur terdi",
algo así como "saludos cordiales". Los escritos se
enviaron, según fuentes antiterroristas de Madrid y Vitoria, a
personas que la banda considera afines o próximas, para que ayuden
al sostenimiento económico de ETA. Ayesa asegura que las cartas,
"más que exigir, invitan a participar en el proceso de paz con
una contribución económica".
Las
cartas llevan fecha de marzo, sin día concreto. Habitualmente, las
cartas son enviadas a mes vencido, es decir, que si llevan fecha de
marzo tendrían origen en febrero. Las fuentes consultadas aseguran
que su fecha de envío -antes de su llegada al correo ordinario- es
"de la primera quincena de marzo". Es decir, que habrían
partido antes del alto el fuego, anunciado el día 22 y concretado
el 24. Ayesa considera que el envío es posterior al anuncio. En
cualquier caso, el remitente sabía de sobra que llegarían a su
destino ya con el alto el fuego en marcha.
Interior
está investigando si esas cartas "son o no legítimas",
es decir, si efectivamente proceden de ETA, la fecha del envío, cuántas
se habrían echado al correo y quiénes las habrían recibido. Las
fuentes citadas añaden que, hasta ayer por la tarde, ningún
empresario navarro ni vasco había presentado denuncia por estos
hechos, aunque al menos uno sí habría hecho "una
consulta" a la Guardia Civil.
Misivas
amenazantes
Ayesa
asegura que otros empresarios han recibido cartas de extorsión con
amenazas. Ni la policía ni la Guardia Civil tenían constancia
anoche del envío de nuevas cartas amenazantes. Además, subrayan
que, sin la presión de los atentados o de la lucha callejera (kale
borroka), pocos pagarán. Ayesa le contó ayer a la policía que
sólo había visto una carta de este tipo, de formato antiguo y de
marzo. Al ser preguntado por la fecha de la carta, dijo "el
viernes, día 5". Ninguno de los cuatro meses de este año
tiene un viernes, día 5.
La
patronal vasca Confebask, que preside Miguel Lazpiur, señaló que
no tiene constancia del envío de nuevas cartas y que los
empresarios de Euskadi están "tranquilos" porque se
sienten "arropados por las instituciones". "Tanto por
las manifestaciones del presidente del Gobierno como del lehendakari,
los empresarios entienden que el cese de la extorsión está
incluido en el alto el fuego", dijo un portavoz empresarial.
Tampoco
al Círculo de Empresarios, dirigido por Alejandro Echevarría, le
consta que se mantenga la extorsión. Un portavoz advirtió de que
esa práctica "sería incompatible con un escenario de
paz". El presidente de la patronal Navarra, mientras tanto,
insistió en que las cartas suponen una forma más de terrorismo, y
pidió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero,
que tenga en cuenta su existencia "antes de decidir, que valore
la continuidad de la extorsión a la hora de negociar".
La
mera existencia de cartas de extorsión posteriores al alto el
fuego, si se confirma, sería un serio obstáculo para el proceso
del fin del terrorismo. El Gobierno ya ha advertido de que la
inexistencia de la extorsión es un requisito indispensable en la
verificación de las intenciones de ETA. Pero la denuncia de Ayesa
llevó ayer a los dos grandes partidos de la oposición en Euskadi,
el PSE y el PP, a valoraciones muy diferentes.
El
PP dio por hecho que con estas cartas "ETA desmiente su intención
de disolverse", según su secretario general, Carmelo Barrio.
Éste estimó que "cada carta de ETA es un atentado", y
cuestionó el informe del CNI, realizado a los 15 días del alto el
fuego, acreditando la inactividad etarra. Barrio se preguntó:
"¿Qué fiabilidad tiene el citado informe ahora que sabemos
que la extorsión no ha cesado?".
Más
prudente, el responsable de Seguridad y Justicia del PP, Ignacio
Astarloa, reclamó al Gobierno que aclare "en horas cuál está
siendo el sistema de financiación de ETA" y si se están
"produciendo y manteniendo fenómenos de extorsión o innovando
con el eufemismo de las aportaciones voluntarias". A su juicio,
se están, encendiendo "demasiadas luces rojas" en relación
con el alto el fuego.
El
PSE mantuvo una actitud más cautelosa, aunque sus portavoces
coincidieron en que si se verifica que las cartas son de la banda y
han sido enviadas tras el alto el fuego, no se iniciará el diálogo
con ETA. El secretario general del PSE en Guipúzcoa y
vicepresidente del Parlamento, Miguel Buen, y el portavoz, José
Antonio Pastor, coincidieron en que las misivas supondrían el
incumplimiento del requisito de cese total de la violencia. "No
se darían las condiciones para seguir adelante", dijo Buen.
Pastor llamó a "quitar alarmismo" y a tener
"cautela", sugirió que las cartas podrían "no ser
de ETA" y subrayó que si se demuestra que se enviaron tras el
alto el fuego, "sería una mala noticia".
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